Thursday 24 december 2009
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Así se catalogaría nuestro país. El fenómeno del " Trapito" , un mecanismo de
distribución compulsiva comarcal, se ha extendido en nuestra sociedad con profundas ramificaciones, hecho que lo tornaría de muy difícil erradicación.
El " Trapito", es un emprendedor " privado" de baja calificación educativa que sale todos los días a " trabajar". No es eufemismo, ellos están
convencidos de que es así. Su trabajo consiste en el "cuidado " de los automóviles que se estacionan en la cuadra, "su cuadra", ni bien el desprevenido conductor efectúe las maniobras
pertinentes, apareciendo súbitamente un joven que se ofrece a velar por la unidad, cuando no a lavarla a cambio de una "voluntaria" contribución -no siempre módica, en algunos casos
tarifada-.
Y así es la regencia del Estado Argentino. Si
alguien toma la temeraria decisión de invertir, nuestro gobernantes dicen "que trabajan" administrando nuestro país, a cambio de que dicho inversor pague puntualmente los impuestos y
contribuciones - que no lo preservan de eventuales confiscaciones como corralitos, AFJP , ademas de la voracidad tributaria reflejada en cambios constantes en las normas respectivas,
piquetes, toma de plantas, etc- . Eso sí, desde el más elevado nivel de decisión política se argumenta que "....necesitamos empresarios que inviertan, que consideren a este país como
digno de confianza"- . Igual que el " Trapito", cuando te procura captar como "cliente", pero no te garantiza que tu auto no te lo lleve la grúa.
El " Trapito", ejerce su poder intimidando al
automovilista. El Estado, a través de su "dueño" - parafraseando a Nelson Castro, el Ex Presidente en funciones - determina quien gana y quien pierde en la economía, coaccionando a todo el arco
empresarial.
Este capitalismo corporativo de amigos -
disfrazado burdamente como progresía vernácula- ejerce su potestad aún traspasando el límite de la división de poderes ( ver sino el ejemplo del sindicato de aeronavegantes). Al igual que el "
Trapito", sin normas jurídicas susceptibles de ser respetadas -él es la autoridad - los únicos preceptos a ser admitidos son los que sirven al Príncipe. Calidad institucional cero. Ni
siquiera se observó tamaño avance cuando Lenín implementó su NEP (Nueva Política Económica) en marzo de 1921.
Hemos bastardeado tanto el idioma, que se
propugna la creación de grupos masivos clientelares dependientes " ad eternum" de los planes "trabajar", integrando las denominadas - un eufemismo - cooperativas de
trabajo.
Es incierto el reintegro del "Trapito" al
esfuerzo. Sus ingresos generados por esta actividad con más los planes, serían suficientes para no retornar. Su mayor denuedo posiblemente se volcará a incrementar los planes.
Al igual que el " Trapito", difícilmente el Estado Argentino ponga mayor afán en desprenderse de la dulzura de las retenciones, del impuesto al cheque, o de utilizar las reservas del Banco
Central para lo que se le antoje, por ejemplo.
La similitud consiste en que tanto el "
Trapito" como el Estado, aprovechan la mejor de las opciones disponibles. La diferencia, es que en el segundo caso, supuestamente la inteligencia y la vocación de servicio, unidas deberían
implementar las mejores políticas en beneficio de sus Administrados.